Published 2026-08-20

Los 5 pueblos más fotogénicos de Alicante en una ruta de fin de semana en coche. Foto de Dean Milenkovic en Unsplash.
5 pueblos de Alicante tan fotogénicos que querrás parar el coche en cada curva
Hay pueblos que no necesitan filtro. Que funcionan solos, a cualquier hora, con cualquier luz. Pueblos donde el encuadre perfecto está a la vuelta de cada esquina y donde el problema no es encontrar la foto, es elegir cuál publicar primero.
La provincia de Alicante tiene cinco de esos pueblos. Ninguno está en la autopista. Ninguno tiene parada de autobús que valga la pena. Todos tienen algo en común: llegas en coche o te los pierdes.
1. Guadalest — El pueblo en el cielo de la Costa Blanca
A solo 20 kilómetros de Benidorm existe otro planeta. Guadalest se encarama sobre un peñasco a 570 metros de altitud con el embalse turquesa al fondo, las montañas cerrando el horizonte y un castillo que lleva vigilando el valle desde el siglo XI.
Con más de 25.000 valoraciones y un 4,6 de media, es uno de los destinos más fotografiados de toda la Comunitat, y con razón. El casco antiguo, sus callejuelas empedradas y las vistas desde el cementerio sobre el embalse son de las imágenes más compartidas de Alicante en Instagram.
Por qué ir en coche: la CV-70 desde la costa sube por un valle que ya justifica el viaje antes de llegar. Curvas suaves, naranjos en bancales y el pueblo apareciendo de golpe al doblar el último recodo.
La foto: desde el exterior del castillo, con el embalse al fondo y la montaña enmarcando la escena. Hora dorada, sin negociación.
2. Altea — Cúpulas azules y calles blancas sobre el Mediterráneo
Altea es la postal de la Costa Blanca que no caduca. El casco antiguo encaramado sobre la colina, las fachadas encaladas, las cúpulas azules de la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo y el Mediterráneo extendiéndose hasta el horizonte componen una de las escenas más fotografiadas del litoral alicantino.
El Portal Vell — la entrada al casco histórico — tiene 4,7 de media en reseñas que lo describen como "uno de los rincones más mágicos e icónicos de Altea". Cada calle que sube hacia la iglesia es un encuadre nuevo. Cada balcón con geranios es una fotografía.
Por qué ir en coche: el casco antiguo no tiene acceso rodado, pero llegar en coche te permite aparcar en el paseo marítimo y subir a pie cuando quieras — al amanecer, al atardecer, o cuando el pueblo todavía duerme y las calles son solo tuyas.
La foto: las cúpulas azules de la iglesia con el mar al fondo desde la plaza del casco histórico. Al atardecer, con la luz cálida sobre las fachadas blancas.
3. Polop de la Marina — El secreto mejor guardado de la Marina Baixa
A diez minutos de Benidorm en coche, Polop es el antídoto perfecto al turismo masificado. Un pueblo de montaña con castillo en ruinas, callejuelas empinadas, una fuente monumental con más de 200 caños y unas vistas sobre la huerta y el mar que muy poca gente conoce.
Con más de 1.600 valoraciones, las reseñas lo describen como "una joya en las colinas" y "uno de esos lugares que imaginas que existían hace cien años". No ha cambiado mucho, y eso es exactamente lo que lo hace fotogénico.
Por qué ir en coche: las calles del casco histórico son muy estrechas — conduce despacio y con cuidado. Hay aparcamiento gratuito a la entrada del pueblo. Desde ahí, todo a pie.
La foto: desde el castillo en lo alto, con la huerta verde y el Mediterráneo al fondo. También la fuente de los 221 caños, única en España, a primera hora de la mañana sin turistas.
4. Biar — El pueblo medieval que el tiempo olvidó
En el interior de la provincia, entre Villena y Alcoi, Biar conserva uno de los cascos históricos más intactos de Alicante. Un castillo almohade del siglo XII, una iglesia renacentista, una plaza mayor con porches y un ambiente de pueblo pequeño que en primavera y verano huele a jazmín y normalidad.
Con más de 1.300 valoraciones y 4,4 de media, las reseñas coinciden: "el pueblo en sí es una maravilla" y "merece una parada aunque sea para tomar algo en la plaza". El castillo cuesta 1 euro y las vistas desde arriba abarcan toda la comarca del Alto Vinalopó.
Por qué ir en coche: Biar está en pleno interior, sin transporte público útil. Pero la carretera que llega desde Villena o desde la CV-813 atraviesa una comarca que en primavera está literalmente en flor — almendros, viñedos y campos de cereal hasta el horizonte.
La foto: la plaza mayor con la iglesia al fondo y los porches enmarcando la escena. También el castillo desde el exterior al atardecer, con el pueblo desplegándose hacia el valle.
5. Xàbia / Jávea — Tres pueblos en uno junto al mar
Xàbia no es un pueblo — es tres. El casco histórico medieval en el interior, el puerto pesquero con sus restaurantes de pescado fresco y la playa del Arenal con su paseo marítimo forman un conjunto que cuesta encontrar en otro punto de la costa española.
El casco histórico, con su iglesia fortaleza del siglo XVI y sus calles de piedra tosca, es el más fotogénico de los tres núcleos. El puerto, al atardecer con las barcas reflejadas en el agua, es el más pintoresco. Y la carretera que los une — bordeando el Cap de la Nau y pasando por los miradores que ya conoces — es simplemente una de las mejores de la provincia.
Por qué ir en coche: Xàbia sin coche es solo la playa. Con coche es el casco histórico al amanecer, el puerto al atardecer y el Cap de la Nau en medio. Tres experiencias completamente distintas en menos de diez kilómetros.
La foto: la iglesia fortaleza de San Bartolomé desde la plaza del casco histórico. También el puerto al atardecer con las barcas en primer plano y las montañas al fondo.
Cómo enlazar los 5 pueblos en una ruta de fin de semana
Estos cinco pueblos forman una ruta perfecta para dos días desde cualquier punto de la Costa Blanca:
- Día 1 — Costa y sierra: Altea (mañana) → Guadalest (mediodía) → Polop (tarde).
- Día 2 — Interior y norte: Biar (mañana) → Xàbia (tarde y atardecer en el puerto).

Jose Ramon Hernandez
CEO en Malco
Líder visionario con amplia experiencia en transformación digital y gestión empresarial.