Publicado 24 de diciembre de 2014 por admin

El equipo de Malco dedica parte de su tiempo a monitorizar las compañías competidoras del sector. De esta forma seguimos las nuevas tendencias y podemos estar siempre a la vanguardia del alquiler de coches y furgonetas. De esta continua observación, detectamos que en la actualidad se están generalizando las malas artes de venta en determinadas empresas de alquiler de vehículos (incluso multinacionales) a la hora de publicitar los precios en sus webs y en otros canales de venta. Los precios que se publicitan son auténticos chollos, pero como siempre ocurre en esta vida: nadie regala nada. Estas estrategias de venta responden al mal llamado “low cost”, entendido como una estrategia que lo que busca es cautivar al cliente con precios ganga para que, a base de suplementos y extras opcionales, el cliente acabe pagando un precio mucho mayor. Con el precio gancho logran atraer al cliente y, una vez en el mostrador, le empiezan a vender toda clase de coberturas, cargos de combustible, y servicios complementarios.

Una práctica habitual en la que incurren muchas empresas, y con la que completan sus precios ganga, es la política de combustible. Hay empresas que te cobran de antemano el depósito completo de combustible por un precio muy superior al que cuesta en cualquier surtidor, más un cargo de servicio por haber ido a repostar el vehículo. Después, invitan al cliente a que lo devuelva lo más vacío posible. Nadie lo devuelve a cero totalmente, incluso hay gente que no tiene tiempo material de gastarlo, si el alquiler es de pocos días. Nadie alquila un coche o una furgoneta con el propósito de tener que gastar el combustible, aun a sabiendas que la empresa no va a devolverle ni un céntimo del combustible que no haya gastado. Pues bien, ya tenemos la primera vía por donde este tipo de empresas recupera parte del precio de venta, que no es otra que el margen que cargan al precio del depósito, cuando se retira el vehículo, más el combustible que dejan sin gastar la mayoría de sus clientes.

En Malco, lo único que tendrás que hacer es devolvernos el depósito de combustible al mismo nivel que te lo hemos entregado. Para ello, salvo en contadas ocasiones, siempre te entregamos el vehículo lleno de combustible, para que sin más dilación, puedas comenzar tu trayecto. Tú nos lo devuelves lleno, y de esta forma sólo estarás pagando por el combustible que hayas utilizado.

El otro gran pilar en el que se apoyan estas compañías para redondear el precio final que cobran son las coberturas por daños. En muchas ocasiones tienen la desfachatez de anunciar que en el precio chollo está incluida una cobertura “a todo riesgo sin franquicia”. Pues bien, esta cobertura es bastante parcial, ya que el listado de elementos del vehículo que no están cubiertos es interminable. Eso sí, para todos esos elementos existe otro seguro, que se paga aparte, ¡cómo no! En muchas compañías, esta cobertura extra te da derecho a la asistencia en carretera (¡alabado sea Dios!), ya que si no pagas este opcional y tienes una avería en carretera, aunque sea mecánica, deberás pagar de tu bolsillo la grúa, el taxi, y el vehículo de sustitución que te pongan. Debes saber también que si devuelves el vehículo con cualquier daño, por mucha cobertura que hayas contratado, te cobrarán una cantidad (50 euros aproximadamente) en concepto de “gastos administrativos”.

En Malco sólo tenemos 2 modalidades de seguro: el básico con franquicia, que es el que siempre está incluido en tu precio (si tienes algún daño, tu responsabilidad está limitada a la cantidad de la franquicia); y la cobertura opcional, que reduce o elimina la citada franquicia.
Los modelos de los vehículos que ofertan estas compañías (Mini, BMW serie1, Mercedes, etc.) rara vez coinciden con el que te llevas (Dacia, Hyundai, Daewoo, etc.). Si te quejas, ellos se excusan en que en la reserva pone en letra pequeña “o modelo similar”. Similar para ellos, claro.
En Malco siempre te damos el modelo que nos reservas, y si no lo tenemos, te buscamos uno superior al que has reservado por el mismo precio.

Si tienes la mala suerte de que te pongan alguna multa (proceda o no), cuando le llegue a la compañía low cost de alquiler para que indique al organismo sancionador quién era el conductor, también te cobrarán un cargo por el trabajo administrativo, que está en torno a los 50 euros por denuncia.

Otro tema es que los clientes no se enteran de estos engaños y subterfugios hasta que van a recoger el vehículo. Entonces, se enfadan, piden explicaciones y se crean unas colas interminables en el mostrador. No hay problema: estas compañías también te ofrecen un servicio, que pagando más, no tienes que hacer cola, así te puedes enfadar con el personal de mostrador sin que el de detrás se ponga nervioso 😉

En Malco no tenemos clientes enfadados ni cabreados, nos gusta que la gente quede contenta y satisfecha con nuestros servicios, ya que creemos en la honestidad y en las personas.

 

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